Para un correcto funcionamiento de los ojos, además que estos estén bien formados también es necesario que se encuentren bien “conectados” con el cerebro. Los transtornos en estas conexiones dan lugar a los problemas visuales más importantes que aparecen en los niños: las ambliopías y los estrabismos.
La ambliopía o ojo vago se da cuando alguno de los dos ojos capitaliza la mayoría de conexiones nerviosas hacia el cerebro. Esto ocurre porque el otro ojo no puede funcionar al mismo rendimiento que su compañero. La causa más frecuente de esta situación es la existencia de una diferencia de graduación entre los dos ojos, de forma que el ojo que ve mejora pasa a ser dominante mientras que el ojo con peor visión queda “marginado” de modo que aunque se corrija su graduación con gafas no puede proporcionar una visión normal. El tratamiento de la ambliopia consiste en “penalizar” al ojo dominante, normalmente cubriéndolo con un parche unas horas cada día para que así el ojo más debil pueda inducir al sistema nervioso a construir conexiones con él. Este tratamiento normalmente es exitoso consiguiendo mejoría o normalización de la visión del ojo más debil. No obstante, conviene detectar esta afección a tiempo: Como mayor sea el niño, menor éxito tendrá el tratamiento. El límite de edad para tratar una ambliopía se considera en general que ronda los 8 o 9 años, siendo el éxito muy superior en niños más jovenes.
Los estrabismos (desviación de uno o ambos ojos) suelen ser más llamativos ya que llaman la atención del entorno del niño. Normalmente el estrabismo se podrá tratar con las gafas adecuadas al caso. En ocasiones hay que utilizar además cirugía de recolocación de los músculos oculares para completar el tratamiento, con tasas de éxito muy elevadas.
La mayoría de afecciones oculares en los niños son tratables satisfactoriamente. Es conveniente una revisión antes de los 5 o 6 años para detectar una potencial ambliopía. Como siempre, cualquiera anomalía detectada tendrá un resultado mejor cuanto antes se diagnostique y se trate.

Un comentario en “Oftalmología infantil.”