Esta enfermedad (abreviada:DMAE) es hoy en día la principal causa de ceguera en la población de tercera edad en el primer mundo. El envejecimiento de la población junto con la aparición de tratamientos novedosos la tienen a día de hoy en el centro del debate médico.
Como su nombre indica, la DMAE afecta la mácula, que es el área central de la retina. Esta se ocupa de proporcionar la visión fina (la capacidad de distinguir caras, o letras, por ejemplo).
Esta enfermedad se manifiesta en pacientes de edad avanzada y provoca una pérdida de visión, en la mayoría de los casos lentamente progresiva, aunque puede evolucionar a formas en las que la pérdida es muy acelerada. Tradicionalmente se ha hablado de dos formas de DMAE, la “seca”, más frecuente, en que la pérdida de visión es lenta, y la “húmeda” o hemorrágica-exudativa, que puede debutar de una forma más agresiva, dando lugar a una pérdida rápida de visión. Los pacientes con DMAE pueden por tanto empezar a percibir los síntomas de forma muy sutil (en forma de visión borrosa o de ondulaciones como las de la imagen) o bien pueden apercibir una disminución brusca de la visión de un día para otro o incluso la aparición de un escotoma, una mancha situada en el centro del campo de visión.

Lo más importante para el tratamiento de la DMAE son un diagnóstico, seguimiento e instrucciones adecuadas. La forma “seca” no tiene tratamiento como tal, pero la forma “húmeda” se puede tratar hoy en día mediante los fármacos antiangiogénicos, que han mejorado espectacularmente el pronóstico visual para estos pacientes si son tratados a tiempo. Sin embargo este tratamiento tiene limitaciones, y como hemos mencionado no lo hay para la forma seca de la enfermedad, de forma que en todo el mundo se estan ensayando docenas de tratamientos nuevos que a seguro cambiarán a mejor el pronóstico y calidad de vida para este número de enfermos en incremento.
Un comentario en “La Degeneración Macular Asociada a la Edad.”